This blog post was written by guest editor: Romy Gutman, CMO of ice-cream franchise Helado Obscuro and Art Gallery Duering Art


¿Qué es lo primero en lo que piensas cuando el tema es la innovación?

Muchos piensan que tiene algo que ver con tecnología, y es que para allá vamos; el desarrollo de nuevas apps, softwares, el internet de las cosas, gadgets, bots, VR, AI, satélites cada vez más chicos e internet cada vez más sofisticado.

Si bien, todo esto debe de ser innovador para competir en un mercado creciente y competitivo; no toda innovación es tecnológica. Y es que es un punto de vista importante para aquellos que no se nos da muy bien eso de programar, entender algoritmos, estarnos actualizando constantemente con nuevos programas, interfaces, drones que te vigilan, o simplemente no se nos da tratar con inteligencia artificial en lugar de un humano de carne y hueso.

A mí me interesa mucho la innovación, pero me gusta voltear a ver otras categorías, la innovación en experiencias, arte, gastronomía, música, en un sistema comunitario que funcione, nuevos tipos de arquitectura y diseño, en fin, en temas más visuales o sociales.

La realidad es que cualquier innovación, lo queramos o no, si deseas que sea efectiva, debe de estar ligada con tecnología; por decir un ejemplo, tengo una empresa de experiencias para grupos, ¿qué experiencias les voy a dar? Si quiero distinguirme del resto, debo de ofrecer experiencias innovadoras como aventuras inmersas en VR, viajar al fondo del mar en una burbuja con AI, que se maneje sola y además vaya informando sobre el entorno marítimo en el que se encuentran, o comer en un restaurante con máquinas que impriman tu comida; y ¿Cómo voy a promocionar mi empresa de experiencias?  No voy a hacer publicidad convencional, porque eso no va a vender, voy a crear campaña de marketing disruptiva, probablemente utilice un algoritmo para hallar a mi buyer, use los últimos programas de diseño y las cámaras fotográficas más modernas; y para ser competitivo le invertiré más dinero que las otras empresas; así que, si voy a invertir más, mejor apostarle a las últimas tecnologías; no puedo tener un producto o servicio innovador si el resto de mis herramientas están atrás en el tiempo, es importante tener congruencia.

Es inevitable, aunque no sea nuestro fuerte, tendremos que adaptarnos o morir en el olvido; y si no nos adaptamos rápido vamos a quedarnos como la generación de nuestros padres, que escriben en el teclado de la computadora tan fuerte y tan lento que hasta te sientes mal por la pobre compu y necesitan que les pidas el Uber porque no saben cómo utilizarlo.

Y aunque si, la tecnología va a estar ligada a toda innovación, no toda innovación debe de construirse a través de tecnología, y tampoco hace falta inventar el hilo negro. Para ser innovador en lo que quieras, debes de ser creativo y pensar fuera de la caja. Abre espacios de reflexión, medita, inspírate con musas, cultívate aprendiendo cosas nuevas que te gusten, juega, colabora en equipo y logra un diálogo fluido que te enriquezca, interpreta y reconstruye y, sobre todo, no tengas miedo a equivocarte, porque equivocándose es como uno aprende.

Cada cabeza es un universo, cada uno de nosotros tenemos distintas experiencias y conocimientos, distintos puntos de vista que pueden ampliar los horizontes de nuestras expectativas.

El resultado de una sola innovación incluso puede aportar distintos resultados en distintas consciencias de los espectadores. Así que también voltea a ver señales de las innovaciones que ya no están en el futuro, si no que ya alcanzaron el presente; e imagina nuevos usos para esas innovaciones. La creatividad hace que las innovaciones sean convincentes.